Tintín en “Los cigarros del faraón”

La egiptomanía también llegó a Georges Remi (1907-1983), más conocido como Hergé, creador de Tintín en 1929, sin duda uno de los personajes más famosos de ficción del siglo XX.

cigarros faraonEste joven reportero belga nació en las páginas de Le Petit Vingtième y tuvo un éxito inmediato y duradero, pues hoy en día se siguen admirando a este personaje y al mismo creador.

Muchos de vosotros conoceréis su obra, pero yo solo me voy a centrar en una de ellas: Los cigarros del faraón, analizándola desde el punto de vista histórico y egiptológico.

LOS CIGARROS DEL FARAÓN

Esta nueva aventura vio la luz un 8 de diciembre de 1932 hasta 1934 desde las páginas de Le Petit Vingtième, y aunque originalmente la obra se llamaba Tintín en Oriente, finalmente cambió al título que conocemos en la actualidad: Los cigarros del faraón.

Esta cuarta aventura del periodista belga Tintín tiene lugar geográficamente en Egipto, Arabia y la India. Y la historia comienza en Egipto, tras un naufragio que sufre nuestro protagonista antes de atravesar el Canal de Suez, cuando se dirigía a Shangai, lugar en donde protagonizará su próxima aventura en El loto azul.

La trama tiene que ver con el tráfico de drogas, y más concretamente del opio, un asunto de actualidad para el año en que es publicada la obra. Dicho tráfico de opio es descubierto “de casualidad” por Tintín y su fiel compañero, Milú, durante dicha travesía en barco.

Tintín conocerá al egiptólogo Filemón Ciclón, quien le conducirá, a través de las arenas del desierto egipcio, a una tumba. En dicha tumba se encontrará con el contrabando de cajas de cigarros, que le conducirán hasta Arabia Saudi e incluso la India. A partir de este suceso se desencadenará toda una serie de aventuras que vivirá nuestro periodista belga favorito, y que recomiendo leer y disfrutar 😉

Filemón Ciclón
Filemón Ciclón

¿Por qué Egipto?

Y ¿por que Hergé ambienta parte de la obra en Egipto? Pues debemos tener en cuenta la cercanía de uno de los más espectaculares hallazgos arqueológicos de todos los tiempos: el descubrimiento de la tumba de Tutankhamon.

Su descubrimiento en 1922 por Howard Carter y Lord Carnavon supuso un antes y un después en la egiptología. Dicho cambio no se produjo por la importancia del faraón encontrado, que apenas fue relevante en la Historia, sino por ser el primer hallazgo de una tumba egipcia intacta, con todos sus tesoros ¡imagináos los tesoros de los grandes faraones como Tutmosis III o Ramsés II!

howard carter

Gracias a su hallazgo la egiptología como ciencia encontró el impulso que necesitaba para convertirse en ciencia y colarse entre los estudios universitarios.

Pero no sólo el hallazgo y todos sus tesoros impulsó la egiptomanía. No debemos olvidar la famosa “maldición de Tutankhamon”, que no fue más que una invención de la prensa sensacionalista de la época (y de la que ya hablaremos más detenidamente en otra ocasión) y que gracias a la cual la literatura fantástica se llenó de momias, faraones y pirámides. 

Hergé, siempre planteando temas actuales, no es inmune a toda esta corriente, y aunque solo fuera en parte, incluye Egipto y alguno de sus clichés desde la misma portada, redibujada en 1955.

Elementos egipcios dentro de las viñetas

Parece que la historia se desarrolla cerca de El Cairo, aunque lo más seguro es que fuese ambientada en Luxor y en las cercanías del Valle de los Reyes, lugar donde se halló la tumba de Tutankhamon.

El primer elemento egipcio lo encontramos en la propia portada, en donde vemos a Tintín con Milú deambulando por una tumba llena de ataúdes con momias humanas, en donde podemos ver a Edgar Pierre Jacobs, historietista belga y compañero de Hergé. Entre las momias también podemos ver a un tal M. Trentin como egiptólogo.

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En el interior de la obra tenemos muchas más momias cuando nos encontramos con la misma escena, las cuales aparecen con su nombre y su profesión de egiptólogo (salvo Tintín que aparece como periodista y Milú como perro). También tenemos a un tal E.Roghliff que significa jeroglífico en francés y  Grossgrab, quien en realidad es el profesor Grossgrabenstein, un personaje creado por Jacobs para su álbum “El misterio de la gran pirámide”. Y entre dichas momias tenemos a un tal  “(…)arnawal” ¿os suena este nombre? Parece que se nos ha colado Lord Carnavon pero con otro nombre 😉

Por otro lado, en la tumba podemos ver una decoración bastante realista y común para estos espacios, como es la presentación de ofrendas o la presencia de carros de caballos y arqueros. Los antiguos egipcios que aparecen en esta decoración llevan una indumentaria propiamente egipcia con los faldellines y tocados.

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Parece que Hergé se documentó de manera minuciosa con respecto a la escritura de los antiguos egipcios, pues los jeroglíficos inscritos también son muy realistas con la aparición de cartuchos reales incluso, aunque no tienen ningún sentido y en ocasiones vemos signos inventado.

Hay que destacar también la estatua del dios Anubis con cabeza de chacal, divinidad de las necrópolis y embalsamador de los muertos, muy apropiado si tenemos en cuenta que nos encontramos en una tumba.

No podemos olvidarnos del egiptólogo en busca de fama, Filemón Ciclón, quien quiere encontrar la tumba más codiciada por los arqueólogos, la del faraón Kih-Oskh, totalmente inventado. Se trata de un personaje bastante distraído, pero que se convertirá en el enlace entre Tintín y el mundo egipcio. El pobre es envenenado y desde entonces se cree que es el faraón Ramsés II. Como veis, aquí tenemos otro guiño egiptológico basado en uno de los personajes históricos más importantes del Antiguo Egipto.

¿INDIANA JONES?

Por supuesto, no podemos olvidarnos del arqueólogo más famoso del mundo, por mucho que nos pese a los colegas de profesión. Indiana Jones, el héroe de Spielberg, muy deudor de las aventuras de Tintín.

En la primera edición de esta aventura, en 1934, Tintín aparece en una escena, que fue posteriormente suprimida en donde tenemos a nuestro particular reportero encerrado en un subterráneo rodeado de cobras, con la estatua de Shiva, para a continuación tener que sortear trampas con cocodrilos. ¿Os suena la escena?

BIBLIOGRAFÍA:

-Castillo, F., (2011): Tintín-Hergé. Una vida del siglo XX, Madrid.

-Hergé (1934): Los cigarros del faraón

-Soldevilla Albertí, J. M., (2003): Abecedario de Tintín. Anatomía de un personaje universal, Barcelona.

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Escrito por

Licenciada en Historia, especialista en el Antiguo Egipto. Me apasiona el Reino Antiguo, su sociedad y su religión.

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