Los mitos de creación: las cosmogonías (II)

Hoy voy a hablaros de la segunda cosmogonía del Antiguo Egipto: la cosmogonía menfita.

MENFIS Y EL DIOS PTAH

Esta cosmogonía surgió en la ciudad de Menfis, una de las capitales del Reino Antiguo y una de las ciudades más importantes de todo Egipto, llegando a alcanzar los más de 500 mil habitantes en su época de mayor esplendor.

Es, además, una de las ciudades más antiguas, pues se cree que fue Menes, el primer faraón de Egipto unificado, el que la fundó, aunque en origen su nombre no era Menfis, sino “Muro Blanco”. Durante el Reino Medio pasó a llamarse “Balanza de las Dos Tierras”, debido sobre todo a su importancia geoestratégica, controlando el Delta y siendo la puerta de entrada hacia el Alto Egipto.

Por desgracia, hoy en día no nos quedan más que unos escasos restos de lo que fue aquella gran ciudad, a unos 20 km al sur de El Cairo. En su lugar tenemos lo que han llamado el Museo al Aire Libre, en donde podemos encontrar piezas arqueológicas tan variopintas como la esfinge de calcita de Amenhotep III o una estatua coloso de Ramsés II.

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El dios Ptah

Fue el dios principal de Menfis, donde tenía un grandioso templo, hoy en ruinas, del que apenas se ha conservado la sala hipóstila y una torre, pues el resto del templo se halla debajo del pueblo de Mit Rahina.

ptah

Se le conoce como el dios artesano, y solemos encontrarlo con aspecto momiforme, envuelto en un sudario y con un casquete en la cabeza, y con una barba en forma de cuña. Suele llevar un cetro combinando el pilar djed (estabilidad), el cetro was (poder) y la cruz ankh (vida), Pero hay algo más.

Es un dios muy antiguo, apareciendo ya en el Reino Antiguo somo supremo artesano, y llegó a ser el patrono de las artes y los oficios; durante esta época también se le vinculó con el mundo funerario, como creador de la ceremonia de la apertura de la boca. Más adelante, durante el Reino Medio, en los Textos de los Ataúdes tenemos referencias a Ptah como el responsable de la formación de los dioses y el sol.

Poco a poco asumió el papel de dios creador, uniendo su identidad a Nun y a Naunet (los aspectos masculino y femenino de las aguas primordiales), llegando incluso a ser llamado Ptah-Nun. Y ya durante el Reino Nuevo, sobre todo a partir del reinado de Ramses II nos encontramos con que el dios Ptah se une a una deidad muy desconocida Ta-tenen, cuyo nombre significa “la tierra que se ha hecho distinguible”, es decir, la colina primordial que ha resurgido tras las aguas primordiales, y de la que salió el sol por primera vez.

Es en este momento cuando tenemos la narración más conocida de esta cosmogonía, que procede de la conocida como Piedra de Shabaka.

LA PIEDRA DE SHABAKA

En este documento escrito tenemos el mito de creación del dios Ptah, un tanto peculiar y que enseguida vamos a explicar, pero antes, ¿por qué se llama así este documento?

-La piedra de Shabaka como fuente textual

shabaqa_louvre1Este documento data de tiempos del faraón Shabaka, de la XXV Dinastía, pero, según la propia inscripción, recoge la tradición antigua de la teología menfita de un papiro conservado en la “biblioteca del templo de Ptah al sur del muro”. El faraón Shabaka (estamos hablando entre los años 712-698 a. C.) ordenó copiar dicho papiro en un bloque de granito para su perpetuabilidad. O por lo menos esa es la historia oficial, ya que los investigadores actuales dudan de la existencia de ese papiro tan antiguo.

Por desgracia, este bloque fue utilizado con posterioridad como rueda de molino, perdiendo parte de la inscripción para siempre.

Y así es como nos ha llegado en la actualidad:

piedra shabaka

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El mito

Según el mito, Ptah surgió en la colina primigenia autogenerándose a sí mismo, desplazando al Nun. Recordad que en la cosmogonía heliopolitana teníamos a Atum como dios creador, y que ahora queda relegado, apareciendo como una imagen más del dios Ptah.

Ptah que está sobre el Gran Trono, … quien creó a los dioses.

Ptah-Nun, el padre que [engendró] a Atum.

Ptah-Naunet, la madre que dio a luz a Atum.

Ptah el Grande que es el corazón y la lengua de la Enéada.

Ptah … de quien nacieron los dioses

Ptah se declara dios creador y dador de vida a otros dioses por medio de su corazón y su lengua. A esto hay que recordar que para los antiguos egipcios el pensamiento residía en el corazón, y no en el cerebro (de ahí que el cerebro si se extrajese del cuerpo difunto en el proceso de momificación). A través de este mito, Ptah aparece como el principio intelectual de la creación, como la inteligencia creadora.

Pero la mejor manera de verlo, es leyendo directamente este mito. Aquí tenéis el fragmento más interesante:

Allí tomó forma, en el corazón [de Ptah], y allí vino a la existencia, en la lengua [de Ptah], algo en la forma de Atum porque Ptah es el Grande que infundió la vida a todos los dioses y a sus kas por medio del corazón en el que Horus tomó forma y por medio de la lengua en la que Thot tomó forma… como [una manifestación de Ptah].

Así sucedió que el corazón y la lengua obtuvieron la supremacía sobre [todos] los miembros [del cuerpo] de acuerdo a la doctrina que él está en cada uno de los cuerpos y cada una de las bocas de cada uno de los dioses, de todos los hombres, de todo el ganado, de todos los seres que reptan y de todo lo que vive, pensando lo que desea y decretando todo aquello que anhela.

Su Enéada está ante él como dientes y labios. [Ellos son] el semen y las manos de Atum, porque la Enéada de Atum vino a la existencia por medio de su semen y sus dedos. La Enéada es, en verdad, los dientes y los labios en esa boca que pronunció el nombre de todas las cosas, de la que Shu y Tefnut surgieron,  y la que hizo nacer a la Enéada.

La vista de los ojos, la audición de los oídos, la respiración de la nariz, informan al corazón que es el que hace que todo conocimiento pueda manifestarse, y es la lengua la que pronuncia aquello que el corazón concibe. Así fue como nacieron todos los dioses y su Enéada se completó, porque cada palabra del dios vino a la existencia por medio de lo que el corazón pensaba y la lengua ordenaba.

(…)

Y de esta manera se dice de Ptah: El que creó todo y dio la existencia a los dioses. En verdad él es Ta-tenen, quien hizo nacer a los dioses y del que surgió toda existencia: la comida, las provisiones, las ofrendas divinas, y todas las cosas buenas y hermosas. Así se reconoció y comprendió que su poder es superior al de cualquier otro dios y de esta forma Ptah se sintió satisfecho después de crear todas estas existencias y cada una de las divinas palabras.

Él hizo nacer a los dioses [de las ciudades], fundó las ciudades y los nomos, colocó a los dioses en sus santuarios, estableció sus ofrendas, dio origen a sus capillas, y creó sus cuerpos de la forma en que sus corazones los desearon. Y así fue como los dioses entraron en sus cuerpos, (en la forma) de todas las maderas, de todas las piedras, de todo el barro, y de todas las cosas que crecen sobre él y en las que residen sus manifestaciones.

Como habéis podido comprobar, la creación del mundo por parte de Ptah es a través del Verbo y de la palabra, sirviéndose del corazón (donde reside la inteligencia) y de la lengua, que es el órgano creador. Estos dos órganos llegaron a ser tan importantes que los sacerdotes menfitas los divinizaron, personificándose en dos genios: Sia (la inteligencia) y Hu (la voluntad).

Podemos ver influencias de la cosmogonía heliopolitana cuando menciona a Atum y explica que el poder creador reside en los dientes y en los labios, es decir “el semen y las manos de Atum”, haciendo referencia a la masturbación del dios heliopolitano para la creación de Shu y Tefnut.

Por supuesto, el texto tiene un montón de similitudes con el Nuevo Testamento. Mirad sino este pasaje:

Al principio era el verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios. El estaba en el principio en Dios. 

Todas las cosas fueron hechas por él, y sin él ni una sola cosa de lo que sido hecho fue hecha. En él era la vida; y la vida era la luz de los hombres. 

Y más adelante del texto, se nos explica la invención de los trabajos manuales y de las artes, la aparición del mundo vegetal, etc. Ante esto, Ptah, al igual que ocurre en el relato bíblico, se sentía satisfecho por la perfección de su obra.

BIBLIOGRAFÍA:

-Lichteim, M., (1975): Ancient Egyptian Literature, vol. 1., Londres

-Quirke, S., (1992): Ancient Egyptian Religion, Londres.

http://www.maat.sofiatopia.org/memphis.htm

http://www.britishmuseum.org/explore/highlights/highlight_objects/aes/t/the_shabako_stone.aspx

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Escrito por

Licenciada en Historia, especialista en el Antiguo Egipto. Me apasiona el Reino Antiguo, su sociedad y su religión.

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