Visita a la exposición del CaixaForum: “Animales y Faraones. El reino animal en el Antiguo Egipto”

El 1 de abril abría en el Caixaforum de Madrid la exposición titulada “Animales y Faraones: el reino animal en el Antiguo Egipto”, y que estará en la capital de España hasta el 23 de Agosto de este 2015. A cargo de la exposición se encuentra Hélène Guichard, jefa de conservación del Departamento del Antiguo Egipto, Museo del Louvre. Información útil: Dirección: Paseo del Prado, 36, 28014 Madrid Tel. 913307300 Horario: de lunes a domingo de 10:00 a 20:00 Entrada a las exposiciones: 4€ Menores de 16 años: entrada gratuita Clientes de La Caixa: entrada gratuita.

Más información en: http://agenda.obrasocial.lacaixa.es/-/animales-y-faraones

RESEÑA DE LA EXPOSICIÓN

Como no podía esperar más para verla, fui ese mismo día por la mañana. Y lo mejor de todo es que esa misma tarde nos invitaron a mi y a todo el equipo de Historia 2.0 a un pase privado con guía incluido para mediados de Abril, al cual volví a ir.

La colección consta de más de 400 piezas arqueológicas, la mayoría procedentes del Museo del Louvre (Paris), y muchas de ellas serán reconocidas por estudiantes de Historia o de Historia del Arte, o por cualquier apasionado de la Historia, ya que son muy significativas y relevantes. Y ver esas piezas que normalmente aparecen en manuales o en diapositivas de clase de frente da una sensación maravillosa de realidad.

Las piezas son una auténtica maravilla, y además tenemos de todo tipo: estatuas, momias, peines, juegos, amuletos, etc., lo cual aporta mayor variedad y calidad  a la exposición.

Vamos a analizar un poco cómo está estructura la exposición y qué nos podemos encontrar en cada sección de la misma.

Nada más entrar en la exposición nos encontramos con una pequeña reconstrucción de las aves, con fauna disecada, que nos acerca un poquito más a la verdadera naturaleza del Antiguo Egipto. También nos encontramos con una serie de pantallas en donde se proyectan videos con algunos de los animales más importantes y que más vamos a encontrar en Egipto, como el escarabajo pelotero o el ibis.

No hay que olvidar el fragmento del “El pedagogo” de Clemente de Alejandría que nos recibe en la entrada y que dice así:

Los templos de los egipcios, sus propíleos y sus atrios, están magníficamente construidos; sus patios están rodeados de columnas […]; las naos brillan con el destello del oro, la plata y el electro, y de las piedras preciosas procedentes de la India y de Etiopía; los santuarios, tapados con cortinajes bordados en oro, quedan en la penumbra. Pero si avanzáis hacia el fondo del recinto y buscáis la estatua a la que está consagrado el templo […] ¿Qué veréis entonces? ¡Un gato, un cocodrilo, una serpiente autóctona o cualquier otro animal de este tipo! El Dios de los egipcios parece…¿Es una fiera salvaje que se revuelca en un lecho de púrpura!

Este fragmento está destacando la importancia que tenían los animales para el mundo religioso del Antiguo Egipto, pero la exposición nos hará ver que no es solo para este aspecto, sino que en otros ámbitos de la vida cotidiana también tenían tanta o más importancia los animales.

Dicha importancia, o mejor dicho, el interés por la importancia de los animales (entre otras cosas) lo podemos ver en una copia que posee la exposición del famoso Description de l´Ègypte, situando la expedición de Napoleón de 1798 en el origen del nacimiento de la Egiptología como ciencia. En dicha expedición, que no fue solo militar, Napoleón llevo consigo un buen grupo de científicos (geólogos, biólogos, arquitectos, dibujantes…) abriendo Oriente a Occidente y dando a conocer la cultura egipcia; naturalistas franceses como Étienne Geoffroy y Saint-Hilaire recogieron información valiosísima sobre la naturaleza (fauna y flora) egipcia, que nos permiten acercarnos a esa naturaleza extinta o casi extinta del país del Nilo.

Un poco de zoología

Tras la revisión historiográfica, tenemos ante si toda una selección de obras que nos reflejan los diferentes tipos y especies de animales que tenía Egipto en la antigüedad agrupados en determinados grupos (por ejemplo, carneros y bóvidos, perros y chacales, peces, aves, etc.), lo cual nos permite ver la amplia fauna que tenía este país, y que hoy en día, en su mayoría, han desaparecido.

Tenemos piezas que representan numerosos animales como los ibis, íbices, carneros, órix, gacelas, perros, gatos, hienas, mangostas, jinetas, babuinos, erizos, patos, halcones, buitres, serpientes, peces de todo tipo, ranas, escarabajos, etc.

La pieza más interesante de esta sección creo que podría decirse que es un pequeño peine en donde tenemos a un íbice con una rodilla en el suelo (N1359). Es una pieza muy pequeña realizada en madera y datada en el Reino Nuevo. La pieza destaca por su excepcional trabajo ya que vemos al íbice en pleno movimiento, y se encuentra en un objeto de la vida cotidiana.

20150414_195909Observados, admirados, temidos

Nos adentramos un poquito más en la exposición tomando como protagonista el entorno geográfico de la fauna egipcia, pues en el Antiguo Egipto nos encontramos con muchos ecosistemas distintos: el río, el cielo, la zona de los cultivos, el desierto, el Delta, las montañas, etc., y de ahí que su fauna sea tan variada.

Para poder apreciar mejor estos distintos entornos la exposición cuenta con acuarelas de Hippolyte Boussac, de principios del siglo XX, con recreaciones de pinturas y relieves del Antiguo Egipto. No hay que olvidar que el paisaje con animales es un tema muy poco tratado en las paredes de los templos, pero si en las tumbas y objetos de vida privada, donde podemos encontrar animales de granja, salvajes y de compañía. Además, el espacio no era tratado con perspectiva, sino que los egipcios colocaban los motivos en dos dimensiones del plano. Este último aspecto nos da la garantía de encontrarnos con una especie animal perfectamente identificable, ya que representan todas y cada una de sus características al detalle.

Una de las piezas más representativas de esta sección es la paleta con cánidos, datada del Periodo Predinástico (E11052). Se trata de una paleta data en el Periodo Predinástico, Nagada III, y que fue utilizada para machacar los cosméticos (como el kohol). SU particularidad es que en los bordes tenemos representados a cuatro perros salvajes que han sido identificados como licaones, además de otros animales como un león, un ave zancuda, un félido fantástico y unas jirafas (si, en Egipto hubo jirafas).

Cazados, criados, consumidos

Pero los animales servían para una función muy importante: eran alimento, y como tal los animales eran pescados/cazados/criados, matados y consumidos de mil maneras diferentes. En esta parte de la exposición podemos ver cómo se llevaban a cabo estas tres acciones de mano de los egipcios, y su relevancia como ofrendas a los dioses y a los fallecidos.

Los egipcios fueron unos de los primeros en llevar a cabo la domesticación de algunos animales, como los bóvidos o los cerdos, éste último a pesar de lo que se solía pensar, era ampliamente consumido aunque no representado en ofrendas ni en relieves. La pesca, por su parte, tuvo un papel fundamental en la dieta alimenticia, ya que el Nilo siempre estaba presente; de ahí también deriva la caza de aves acuáticas, sobre todo patos y ocas, ampliamente consumidas por la población egipcia.

A través de las diversas piezas que nos muestra la exposición del CaixaForum podemos ver relieves con la caza de los patos, escenas de cría de ganado y estelas con ofrendas alimenticias muy abundantes para los fallecidos.

Una de las piezas estrellas de esta sección es una cuchara de ofrenda con forma de íbice con las patas atadas (E11124), del Reino Nuevo, perfectamente detallada, y que se cree que es una cuchara de cosmético.

20150414_201422Utilizados, empleados, explotados

Las famosas escenas de vida cotidiana, centradas en la agricultura y la ganadería presentan una imagen incompleta y deformada de la utilización de los animales por parte de la población egipcia. Por ejemplo no se representan casi nunca los cerdos, debido a tabúes alimentarios y religiosos a pesar de que fueron ampliamente consumidos, como ya he comentado en la sección anterior.

Uno de los mayores usos que se dio a los animales es en la agricultura, como animales de tiro. Sin embargo, es muy poco conocido el uso de los animales en las actividades militares: asnos y bueyes eran utilizados para llevar cargas, el perro como auxiliar de guerra y apoyo logístico; y sobre todo el caballo, asociado al carro de combate, que se impuso en el II milenio a. C.

En esta sección veremos todos estos usos de los animales por parte del hombre, destacando las maquetas o modelos del Reino Medio realizadas en madera (E27069) y que nos reflejan, con gran realismo, el uso de los animales en las labores agrícolas.

 Adoptados, personificados, caricaturizados

Los egipcios admitieron a pocos animales en su esfera doméstica, pero cuando lo hicieron, dejaron ver su aprecio y cariño por ellos en sus objetos de vida cotidiana y en las estelas de ofrendas.

El primero en aparecer es el perro, que actuará como cazador, pastor, guardián, etc., siendo el animal de compañía más antiguo y popular. Al perro le sigue el gato, muy querido por los antiguos egipcios gracias a su gran capacidad para detener las plagas de esos pequeños bichitos que se comían el grano (ratones, insectos), pero que no fue adoptado como animal de compañía hasta el Reino Medio y domesticado en el Reino Nuevo.

Otro de los animales que fueron adoptados como de compañía fueron los monos, que les cautivaban con sus payasadas, y que además les fueron de utilidad para las actividades cotidianas como las de aseo personal.

Las mejores representantes de esta domesticación lo podemos ver a través de las estelas como la de Itnefer (N 201= C 47), con un saluki, una de las razas de perro más apreciadas en el Antiguo Egipto; o la estela de Amenhotep (N 226: C75), con un pequeño cercopiteco que mete sus manos en un cuenco de comida, debajo de su asiento.

Tras esta parte de la exposición, tenemos un apartado muy interesante que es el caso de las caricaturas, con animales que imitan a los seres humanos, con todas sus funciones (vigilar el rebaño, luchar, tocando instrumentos musicales, etc). En dichas caricaturas también podemos apreciar la rivalidad existente entre gatos y ratones se confirmó como uno de los temas predilectos de los artistas.

En esta pequeña sección destacan piezas como la del fragmento de un tocado del dios Bes con un gato que vigila unas ocas (E 17339) o la copia del papiro satírico de Turín (E11656) en donde podemos ver gatos dirigiendo un carro de guerra, un asno tocando un arpa, un castillo de gatos asaltado por ratones, entre otras cosas muy curiosas.

20150414_202648  Transpuestos, modificados, codificados

Esta parte de la exposición se adentra un poco más en la vida más íntima del hogar, con objetos de decoración y utensilios domésticos que adquirieron forma animal.

Uno de los mejores ejemplos de esto es la propia escritura jeroglífica, que entre sus cientos de signos, muchos (por no decir la mayoría) son de animales o de partes de animales. Este aspecto lo podemos ver muy bien gracias a un panel muy didáctico de la exposición, en donde nos explican los distintos tipos de signos de la escritura jeroglífica y sus características fonéticas dentro de las estructuras gramaticales.

También destaca el uso de animales en la simbología religiosa y funeraria, como pueden ser los vasos canopos (cuyas cabezas eran los cuatro Hijos de Horus con distintas cabezas de animales) y los amuletos, de los cuales tiene en abundancia Egipto, con todo tipo de animales.

Una de las piezas representativas de este apartado de la exposición es el Juego de los 58 agujeros, también conocido como el Juego de los Perros y de los Chacales (N 3043), muy popular en Oriente Medio durante la Antigüedad, y al que se compara con el juego de la oca, ya que el juego consistía en ir avanzando por las casillas mientras otras bloqueaban el paso.

Espiritualizados, sacralizados, transformados

Tras pasar por todas estas secciones, nos dirigimos a una parte de la exposición un poco más distinta a todo lo anterior, pues va a estar focalizada en el mundo religioso y funerario del Antiguo Egipto.

Y lo primero con que nos vamos a encontrar es con la enorme complejidad de los dioses egipcios caracterizados como animales. Podemos encontrarnos con dioses con varias formas: forma animal, forma humana, y cuerpo humano con cabeza animal. Además, también podemos tener dioses con varias formas animales o dioses que van variando a lo largo de la Historia sus formas.

Y para rendir culto a dichos dioses, los antiguos egipcios llenaron los templos con estatuas, estelas o pequeñas figuras de dichos dioses, encontrándonos con una vastísima variedad de divinidades con formas animales.

Una de las piezas más representativas es el original grupo escultórico que reúne en una misma figura las cuatro formas principales de la diosa Hathor (E26023): una vaca, una mujer con un sistro en la mano, una diosa leontocéfala, y una diosa cobra antropocéfala.

Venerados, sacrificados, momificados

Pero lo que más llama la atención (y gusta) de esta parte de la exposición es la zona dedicada a las momias animales, de las que se nos han conservado miles.

Aunque realmente los egipcios no empezaron a momificar animales de manera tan prolífica hasta la Baja Época (bajo los reyes de la XXX Dinastía se abrieron incluso las necrópolis para estas momias), nos han llegado muchísimas, y las especies son innumerables (toros en Saqqara Heliópolis y Medamud; ibis en Saqqara; babuinos y halcones en hermópolis; cocodrilos en El Fayum, etc.)

Algunos animales sagrados eran objeto de ciertos ritos en vida, aunque las momias más numerosas corresponden solo a imágenes de las divinidades que cobraban valor tras la muerte del propio animal.

Entre las momias que tenemos en la exposición destacan las de gato, por su gran realismo cuando los miembros son vendados por separado (E 2815=N2913A), o por la gran rigidez cuando se presentan como exvotos a las divinidades (N2678 B).

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Poderosos, respetados, glorificados

Y ya para finalizar, llegamos a esta sección que nos habla de los animales al servicio de la monarquía, es decir, del faraón. Y no es de extrañar, ya que desde el principio los egipcios asociaron a su rey la imagen de una gran cantidad de animales como el toro, el halcón, el león… que en realidad funcionaban como jeroglíficos, pues actuaban como signos cargados de sentido.

Uno de los animales que más se relacionaron con el faraón fue la esfinge, un híbrido con cabeza humana y cuerpo de león, que eran asimiladas al sol y de quien el rey se consideraba hijo y protector.  Y tenemos varias esfinges en la exposición muy interesantes, como la de Nectanebo I que se erigía en su origen en una avenida procesional.

Y hay una pieza en esta última parte, que pasa muy desapercibida por ser un poco pequeña y estar un poco escondida, que es muy importante en la formación del Estado egipcio, y que es la Paleta con un toro (AM 258=E11255=LP1642), del Periodo Predinástico (Nagada II) y que conmemora una victoria, representando al rey victorioso (el toro) que derrota a su adversario.

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Escrito por

Licenciada en Historia, especialista en el Antiguo Egipto. Me apasiona el Reino Antiguo, su sociedad y su religión.

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