El templo de Hatshepsut en Deir el-Bahari

“Un palacio del dios, forjado laboriosamente con oro y plata, iluminaba los rostros con su magnífico esplendor”

Así decía el funcionario Djehuty sobre uno te los templos más hermosos de Egipto, y que con un simple vistazo a lo lejos deja ya al visitante sobrecogido: el templo de la reina Hatshepsut en Deir el Bahari.

Fue diseñado por el arquitecto Senemut, y parece ser que se tardaron 15 años en su construcción. Fue tal la “revolución arquitectónica” que trajo este templo, así como su perfección, que los antiguos egipcios conocían este templo con el nombre de Djeser-Djeseru, que significa “el más sagrado de los sagrados”.

Hoy sin embargo lo conocemos con el nombre de Deir el-Bahari por culpa del monasterio copto de Deir Apa Phoibamon, construido en la parte noroeste de la terraza superior del templo entre los siglos VII y VIII, dañando parte de la terraza además. Deir el Bahari significa “el monasterio septentrional”.

¿Dónde se encuentra?

En un lugar mágico. Se trata del ensanchamiento de un acantilado, que se alza más de 300 metros por encima del desierto. De hecho, una de las excursiones más bonitas es la de subir la montaña y ver el templo desde arriba. Simplemente espectacular. Aquí os dejo una foto mía que habla por si sola.

P1060578

Se trata de una montaña erosionada por el agua y el viento, formando un intrincado conjunto de grietas, fracturas y fisuras que crean un juego de luces y sombras añadiendo más encanto al propio acantilado.

Este maravilloso telón de fondo se superpone a otro monumento realizado por la mano del hombre, no menos maravilloso: el templo de Hatsehpsut.

Cuando vayáis procurad mirar al acantilado y al templo, no a la horrible calzada moderna ni el inmenso aparcamiento repleto de autobuses y quioscos en donde te venden hasta  momias.

La situación del templo no es solamente debido al acantilado, también es por culpa de un dios: Amón. El templo de Amón de Karnak se encuentra a unos 5 km al este el templo de Amón-Ra. Además, esta zona estaba asociada a una de las fiestas más importantes del Antiguo Egipto: la conocida como Bella Fiesta del Valle, que se producía de manera anual.

No es coincidencia tampoco que la tumba atribuida a Hatshepsut en el Valle de los Reyes se encuentre justo detrás del templo, aunque parece ser que la idea original era que su tumba se hubiese construido siguiendo un eje rectilíneo al templo, pero la mala calidad de la piedra lo impidió.

Redescubrimiento

A finales del siglo XVIII los primeros visitantes europeos lo encontraron en ruinas, enterrado bajo toneladas de arena, gracias a lo cual se conservó bastante bien.

Ya en el siglo XIX, un joven Champollion investigó las ruinas del templo y pudo descifrar algunas alusiones a la soberana, lo cual le llamó mucho la atención ¡una mujer faraón!

A mediados del siglo XIX, Mariette, fundador del Servicio de Antigüedades de Egipto, emprendió el despejo parcial del edificio, sacando a la luz los bajorrelieves de la fabulosa expedición al país del Punt. Y a finales del siglo las primeras investigaciones científicas se emprendieron por fin, y el templo empezó a ser excavado poco a poco por Edouard Naville en 1891, y por Herbert Winlock y Émile Bareize después, que lo sacaron a la luz. También trabajó en el templo, en 1920 Howard Carter (si, hizo algo más que descubrir la tumba de Tutankhamon) quien publicó los primeros dibujos de su decoración. A partir de entonces su fama empezó a crecer.

Gracias a los últimos trabajos realizados por la misión polaco-egipcia a partir de 1961 ha sido posible su reconstrucción y su puesta en valor.

¿Quién y cuándo lo construyó?

El diseño del templo se debe al arquitecto real Senemut (del cual se decía también que era su amante) utilizando como modelo el templo de Montuhotep II que tenía al lado. Fueron necesarios 15 años de trabajos y numerosas e importantes modificaciones, hasta llegar a lo que tenemos en la actualidad.

Y la obra pertenece a Hatshepsut, de la XVIII Dinastía (Reino Nuevo), que reinó entre los años 1490-1468 a. C., aproximadamente. Su padre fue Tutmosis I, quien al morir dejó el trono a su hijo Tutmosis II, casado a su vez con Hatshepsut que era su hermanastra, convirtiéndose a su vez en Gran Esposa Real.

Sin embargo, el reinado de Tutmosis II fue muy corto pues murió muy joven, dejando el reino en manos de su (demasiado) joven hijo, Tutmosis III. Debido a su juventud, Hatshepsut asumió la regencia, y con el tiempo se proclamó faraón de las Dos Tierras. Pero este es otro tema que contaré otro día.

EL TEMPLO

Cuando mejor se ve el templo es a primera hora de la mañana, con el sol bajo en el horizonte, ya que cuando más avanza el día, los relieves se vuelven casi invisibles, aparte de que el calor en esta zona llega a ser extremo, siendo uno de los lugares más calientes del planeta (se pueden alcanzar los 55ºC).

deir el bahari señalado

Antes de entrar en el propio templo, no hay que olvidar los elementos externos al mismo, como lo es la calzada, decorada con estatuas y esfinges, que conectaba el templo con un canal donde debía alzarse el templo del valle, pero que nunca llegó a terminarse. A lo largo de la avenida se encontraban los santuarios para las procesiones, y también había jardines, huertos y estanques. De hecho, todavía hoy se pueden ver los agujeros de plantación.

Y antes de subir la primera rampa [1] tenemos dos pequeños estanques en forma de T rodeados por agujeros en donde hubo de haber tamariscos, sicomoros y perseas, árboles traídos del Punt.

Vamos a ir desmenuzando el templo terraza por terraza y punto cardinal a punto cardinal.

-Columnata inferior

Antes de subir la primera rampa, si se quiere disfrutar de todo el templo es necesario hacer una parada en las columnas de abajo, aunque las vallas de hierro que ha colocado el Supremo Consejo de Antigüedades no nos dejen ver mucho.

En el lado sur [2] podemos ver el transporte de los inmensos obeliscos traídos desde las canteras de Asuán hasta Tebas (cada uno pesaría 180 t) dedicados al dios Amón y que luego fueron colocados en su templo con extraordinaria precisión. Dichos obeliscos aparecen cargados en barcos, inmensos navíos aptos para transportar obeliscos de semejante tamaño. Y es que su transporte debió de ser una pesadilla, todo tenía que estar perfecto porque cualquier desliz arruinaba el trabajo de años. Los textos que acompañan al relieve describen los numerosos obstáculos a los que tuvieron que enfrentarse los ingenieros.

Mientras, en el lado norte [3], muy dañado tenemos una caza de pájaros, siendo una de las representaciones más realistas de las aves en las marismas del Bajo Egipto.

Una vez admirados los relieves de la columnata inferior, ya si podemos dirigir nuestra mirada a la calzada que conduce a la terraza superior, que termina en una cabeza de león, símbolo del horizonte en Egipto y con la función de proteger los niveles superiores del templo.

-La columnata intermedia

En esta parte es donde tenemos las escenas más famosas (y bonitas) que todo el mundo conoce. En el lado norte tenemos el nacimiento de la reina, y en el lado sur la expedición al país del Punt.

Si nos centramos primero en las escenas del nacimiento [6], relieves muy dañados por culpa de la damnatio memorie que sufrió la reina (aparte de las vallas que intentan proteger los relieves de los turistas) vemos como se proclama a Amón el padre divino de Hatshepsut, y a Tutmes I como su padre secular. La madre, Ahmes, aparece embaraza de la futura reina en una de las escenas más bonitas del arte egipcio. El texto que acompaña no es menos bonito:

Entonces llegó el glorioso dios Amón en persona, señor de los tronos del Doble País. Cuando hubo tomdo la forma de su esposo, la encontró descansando en la belleza del palacio.

Se despertó con el perfume del dios y rió delante de su majestad. Inflamado de amor, se apresuró hacia ella. El había perdido el corazón por ella. Lo pudo ver en la forma de un dios.

Cuando llegó cerca de ella, ésta estaba exultante ante la vista de su belleza. Su amor penetró en todos sus miembros, el palacio se llenó con los dulces perfumes del dios, todos ellos de la tierra del incienso, Punt.

La majestad de este dios hizo con ella todo lo que deseaba. Ella lo alegró y lo besó.

P1060665
La madre de Hatshepsut, Ahmes, embarazada

A la derecha de las escenas del nacimiento de la reina tenemos un pequeño vestíbulo en donde podemos ver una serie de representaciones con ofrendas a los dioses Anubis, Osiris o Sokar por parte de Hathsepsut y Tutmosis III.

Por su parte, las escenas de la parte sur [5], no son menos importantes, pues tenemos la expedición al país del Punt. Este relieve se convierte, gracias a su perfección, en un documento etnográfico, biológico y geográfico en donde se puede apreciar la impresión que tuvieron los egipcios por esas extrañas tierras con plantas y animales nuevos.

La expedición tuvo lugar en el 8º año de reinado y fue la más completa y mejor documentada. Aunque todavía no sabemos dónde se localizaría esta región, sí que parece que podría estar situado en lo que se conoce como el Cuerno de África (moderna Somalia o Eritrea), gracias a estudios etnográficos comparativos: hay peces marinos comunes del Mar Rojo y el océano Índico; las casas son chozas de paja en forma de panal, hay bosquecillos de palmeras dum y datileras, animales exóticos como las jirafas, panteras, primates (¿y un rinoceronte?), etc.

Entre los puntitas podemos ver a su jefe, un tal Perehu, acompañado por su obesa esposa, Ity y de sus hijos. Y aunque los mercaderes egipcios ya habían visitado antes Punt, los puntitas se muestran sorprendidos:

-¿Por qué habéis venido a esta tierra que la gente [de Egipto] no conoce? ¿Habéis descendido por las vías del cielo o navegáis sobre las aguas, sobre el mar del Dios-Tierra?

En el resto de relieves podemos ver como los egipcios cargan los barcos con las mercancías como incienso o maderas, cosmético para los ojos, animales exóticos…La expedición fue un rotundo éxito de logística.

egipto 2 029
Barcos con las mercancías del país de Punt

Por otro lado, a la izquierda de los relieves de la expedición al Punt nos encontramos con un pequeño santuario dedicado a la diosa Hathor [7], que cuenta con su propia rampa de acceso y dos pequeñas salas, en la actualidad bastante destruidas. Las columnas de dicho santuario tienen capitel hathórico, esto es, se muestra a la diosa con cabeza humana, orejas de bóvido y un sistro sobre la cabeza. Y aquí también tenemos otra de las escenas más bonitas de todo el templo: la diosa Hathor, en forma de vaca, da leche de sus ubres a Hatshepsut, que bebe directamente de ella mientras exclama:

He amamantado a su majestad con mis pechos. Te he llenado con mi inteligencia, con mi agua de vida y con mi alegría. Soy tu madre, quien creó tus extremidades y creó tus bellezas

Dicho santuario esconde una pequeña capilla, hoy en día cerrada al público, en donde se puede ver de nuevo a Hatshepsut y a Tutmosis III delante de varias deidades, y a una pequeña figura del arquitecto del templo, Senemut.

Columna hathórica
Columna hathórica

-Terraza superior

Es la parte más espectacular del templo, con 24 estatuas osiriacas [8] que se alzan delante de los pilares a cada lado de la puerta de granito a la que conduce la rampa. En su origen las estatuas estaban pintadas de vivos colores (barbas azules, cuello y cara rojos, ojos en negro). Los relieves de esta parte se centran en la coronación de la reina.

Estatuas osiríacas
Estatuas osiríacas

La puerta conduce a una gran sala columnada [9], cerrada en la actualidad al público, cuyo eje estaría decorado con estatuas arrodilladas de Hatshepsut y los muros con escenas de varias fiestas (la Bella fiesta del Valle, procesión desde Karnak, la fiesta Opet…).

En la zona derecha de este patio tenemos una serie de habitaciones dedicadas al culto solar de los dioses Ra-Horakhty y Anubis, que contaba con su propio patio abierto y su altar; y en el lado izquierdo habitaciones para el culto real de Hatshepsut y Tutmosis I.

En el muro oeste tenemos una serie de nichos en donde hubo estatuas de la reina como Osiris y de Tutmosis III. Y al fondo del patio central tenemos la parte más interior del templo, construida dentro del promontorio y donde podemos ver dieciocho hornacinas cultuales que flanquean el sanctasantórum de Amón, que se encuentra en el interior de la roca. Se trata del núcleo de todo el templo, y donde se depositaba la barca sagrada del dios durante la celebración de la Bella Fiesta del Valle.

BIBLIOGRAFÍA:

  • Roehrig, C. H., Dreyfus, R., Keller, C. A., (2005): Hatshepsut: from Queen to Pharaoh, Yale University Press.
  • Wilkinson, R., H., (2000): Los templos del Antiguo Egipto, Barcelona.
  • Winlock, H. E., (2001): Hatshepsut : in search of the woman pharaoh : excavations at Deir El-Bahri 1911-1931, Londres.

Si quieres utilizar este texto perteneciente a Aroa Velasco, no olvides citarlo de la siguiente forma:

Velasco Pírez, Aroa. “El templo de Hatshepsut en Deir el Bahari”. (11 de octubre de 2015) Papiros Perdidos [Blog] Recuperado de: https://papirosperdidos.com/2015/11/11/el-templo-de-hatshepsut-en-deir-el-bahari/

[Consulta: fecha en que hayas accedido a esta entrada]

Anuncios

Escrito por

Licenciada en Historia, especialista en el Antiguo Egipto. Me apasiona el Reino Antiguo, su sociedad y su religión.

6 comentarios sobre “El templo de Hatshepsut en Deir el-Bahari

  1. Estupendo artículo con un valor especialmente destacable: tremendamente didáctico. Poner el conocimiento a disposición del gran público debe ser uno de los principales retos de la ciencia, evitando un lenguaje críptico exclusivo de iniciados. Yo como maestro, aunque ya jubilado, lo valoro especialmente.

    Me gusta

    1. ¡Muchísimas gracias por tus palabras José Ramón! Es lo que intento hacer con este pequeño rincón, que la Historia salga del ámbito científico, con sus tecnicismos y sus complicaciones fuera, y acercarla al gran público. Es decir, hacer una Historia amena y divulgativa pero científica.

      Me gusta

  2. Hace poco visité el templo y ahora quería interiorizarme aun más de su historia y este artículo ha sido lo mejor, toda la información detallada y muy clara.
    Felicitaciones! y muchas gracias por compartirlo…

    Me gusta

  3. Para mi, uno de los templo más bonitos, sin ninguna duda.
    Es increíble poder pasear por entre sus columnas, sus estatuas y advertir el magnífico trabajo de construcción y decoración que hicieron hace más de tres mil años.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s