Religión en el Reino Nuevo: el culto a los dioses

La entrada que os traigo esta vez es una colaboración entre Papiros Perdidos y Explorando Egipto. Desde los dos espacios esperamos que disfrutéis mucho de su lectura.

No olvidéis visitar el blog Explorando Egipto para saber más sobre el culto a los muertos en el Antiguo Egipto. 

La piedad personal

La historia de la religión egipcia en el Reino Nuevo se caracteriza por dos líneas relevantes: la crisis de la imagen politeísta, con la revolución de Amarna; y la línea de la “piedad personal”, que es donde va a incidir el presente artículo.

Pero ¿qué es la piedad personal? Se trata del sentimiento único que tenían los egipcios en su relación con los dioses. Es la relación personal de cada individuo con la religión, un aspecto muy presente en la vida del Antiguo Egipto. Esto para el caso de la religión oficial, pero ¿qué pasaba con los individuos sin posibilidades de interacción con la divinidad, que era la mayoría de la población? La interpelación directa a los dioses se presentaba como la mejor opción para conseguir el favor y la protección de aquellos. Si la sociedad egipcia necesitaba de los dioses para su propio favor, las clases más bajas, que debían soportar peores condiciones de vida, dependían mucho más de las divinidades.

Los que habitualmente se podían relacionar con los dioses eran el rey, como sacerdote supremo, y los sacerdotes de los templos. Había, por tanto, una necesidad popular que no queda patente en la práctica de los templos, y es aquí donde surge esta “piedad”, que viene a definir esta aproximación directa entre los hombres y los dioses. Como los hombres interpelan a la divinidad y cómo ésta responde, percibiendo la presencia divina en multitud de factores de su vida cotidiana. De esta manera adquiere una gran importancia el individuo en la religión.

¿CÓMO Y EN QUÉ MOMENTO SURGE ESTE TIPO DE DEVOCIÓN?

Pero ¿qué pasa en el Reino Nuevo para que la religión cambie de esa manera? Algunos investigadores como Assman encontraron la causa en las reformas religiosas que llevó a cabo Akhenaton en su revolución. En la actualidad gracias al estudio de los materiales arqueológicos (fuente fundamental para esta investigación), la piedad personal se la encuentra presente en todas las épocas históricas del Antiguo Egipto (los ejemplos más antiguos datan de la IV Dinastía), aunque en el Reino Nuevo adquiere una expresión mucho más compleja.

Estatuilla inacabada de Akhenaton oferente (Neues Museum, Berlin)
Estatuilla inacabada de Akhenaton oferente (Manchester Museum)

Como he comentado, esta religiosidad privada tiene lugar en las capas sociales más desfavorecidas, provocando una escasez de fuentes escritas considerable (estamos ante gente iletrada), dejando sólo los materiales arqueológicos a su lectura, fundamental para la interpretación de las distintas formas de piedad personal que podremos ver a continuación.

¿CÓMO SE MATERIALIZA ESTA PIEDAD PERSONAL?

  • Exvotos

Un exvoto es una ofrenda hacia el dios, que se suele depositar en los templos o capillas destinadas al mismo. Esta ofrenda adquiere la forma de una figurilla humana o también de partes del cuerpo, alimentos, armas, etc. Son de distinta calidad y normalmente de elaboración manual.

Es una de las ofrendas más comunes cuando hablamos de piedad personal, y también una de las más abundantes. Uno de los mejores ejemplos son los cientos de ofrendas votivas que se han encontrado en las capillas de la diosa Hathor, la patrona de las mujeres, siendo el hallazgo más importante en Deir el-Bahari. Muchas de estas ofrendas tienen un claro significado con la fertilidad femenina, un aspecto muy a tener en cuenta si nos fijamos en la alta mortalidad infantil. Este tipo de figurillas tienen los órganos sexuales muy marcados, algo que se sale de las convecciones artísticas del arte egipcio. Una de esas figurillas está inscrita con la siguiente inscripción “buen marido”, en referencia a una búsqueda por parte de esa estatua intermediaria, de la búsqueda de un marido.

Ofrenda votiva, XVIII Dinastía en Deir el Bahari (23.3.122 MET)
Ofrenda votiva, XVIII Dinastía en Deir el Bahari (23.3.122 MET)

Una variante de estas estatuillas surge por parte de las elites en este periodo, con un deseo de alcanzar mayor prestigio, mostrándose como intermediarios entre los dioses y las clases inferiores mediante unas estatuas que les representan y que sitúan en los alrededores de los templos, usurpando el poder del rey como intermediario. Estas estatuas desaparecen a finales de la XVIII Dinastía, a la vez que aumentan las muestras de la piedad individual.

Ofrenda votiva, XVIII Dinastía en Deir el Bahari (23.3.160 MET)
Ofrenda votiva, XVIII Dinastía en Deir el Bahari (23.3.160 MET)
  • Estelas

En las estelas de este periodo podemos ver oraciones dirigidas a los dioses, tanto peticiones de ayuda como agradecimiento por algún acontecimiento con intervención divina. Se trata de himnos en los que las personas comunes rezan o dan las gracias. Los dioses a quienes se dirigen difieren pero las palabras son muy parecidas en todos estos textos.

Por ejemplo, esta estela procedente de Tebas (Gunn, JEA III 1916: 84).

 Tu eres Amón, Señor de aquel que está en silencio, que viene a la voz del hombre humilde. Yo te invoco cuando estoy afligido, ven para que puedas salvarme, para que puedas dar un respiro a aquel que es desdichado, para que puedas salvarme a mi que estoy en cautiverio[1].

Dentro de este tipo de ofrenda tenemos las conocidas como las estelas de orejas, una variante de la anterior cuya principal característica es, como dice su nombre, las orejas (y a veces ojos) de la deidad talladas, actuando como recurso simbólico para asegurar que el dios escuchaba la petición. Suelen aparecer una o dos orejas, resaltadas con vivos colores, pero algunas llegan a exhibir cientos de orejas. Al ser obras tan populares, no están sujetas a ninguna tipología, y su forma y características dependen de las circunstancias particulares que propiciaron la ofrenda y la situación del creyente.

Estela de orejas, XIX Dinastía (4906 Manchester Museum)
Estela de orejas, XIX Dinastía (4906 Manchester Museum)

La idea de estas estelas es que el dios presta oídos a sus fieles, asegurando que el mensaje llegue al receptor y se vea forzado a atender la llamada. Este mensaje queda a la vez eternizado en el soporte.

Aunque muchas de estas estelas son anepigráficas, y por tanto desconocemos a qué dios estaban dedicadas, su presencia en algún templo concreto nos ayuda a afinar su destinatario. Por ejemplo, las halladas en Menfis pueden adscribirse a Ptah.

  • Oráculos

Los oráculos servían como interpelación al dios, quien respondía a las preguntas de los devotos. El oráculo mejor conocido es el de la ciudad ramésida de Deir el-Medina, donde eran muy utilizado por sus habitantes como queda reflejado en la documentación. La gente consultaba a los videntes, y había varias impresionantes “manifestaciones” de la intervención divina en asuntos humanos.

Deir el Medina
Deir el Medina

Los oráculos cumplían su función de diversas modalidades. La primera y más majestuosa se producía en las procesiones de las barcas de los dioses, en donde los individuos se podían aproximar y formular sus preguntas. Según los movimientos de la barca, era interpretada la respuesta. Este tipo de predicciones eran muy utilizadas para asuntos reales o de estado, más que para particulares.

Para la gente del común tenemos sobre todo las peticiones por carta, esto es, se redactaba la pregunta o súplica al dios y las posibles respuestas y un intermediario (del templo) las interpretaba y escogía respuesta.

Para la gente que no sabía escribir (la gran mayoría) o que no podía permitirse pagar a alguien por escribir dicha carta, podía recurrir a otra forma de acercamiento a los dioses:  los sueños. De hecho, en algunos templos solía existir un centro de sueños en donde se podía pernoctar y así comunicarse con los dioses y los difuntos. Uno de los más conocidos era el del templo de Hathor de Dendera.

  • Amuletos

Un amuleto o talismán es un ornamento personal, cuya forma, material o el color, posee propiedades mágicas con ciertos poderes y capacidades. Se les adscribe cierto tipo de magia protectora.

Para los antiguos egipcios los amuletos y la joyería que incorporaba a su vez formas de amuleto eran un adorno esencial, sobre todo como equipamiento para el difunto, pero también como adorno del vivo. De hecho, muchos amuletos llevados en vida por sus cualidades mágicas, eran llevados a la tumba tras la muerte para usarlos en la vida del más allá.

Amuleto en forma de halcón en fayenza, finales del Reino Medio (22.1.60 MET)
Amuleto en forma de halcón en fayenza, finales del Reino Medio (22.1.60 MET)

Los amuletos no son nuevos en el Reino Nuevo, ya que la primera vez que nos encontramos con uno es en el periodo prehistórico del badariense (4400-3800 a.C.) en un contexto funerario. Ya desde los primeros momentos tenemos amuletos con todo tipo de formas, destacando las formas animales (halcones, bóvidos) que luego derivaran en el comienzo de la religión egipcia.

A partir del Reino Medio se empieza a incrementar el repertorio de formas de los amuletos llegando al Reino Nuevo. Los más populares van a ser en ankh o “cruz de la vida”, el escarabeo, el udjat o el corazón. Todos ellos con propiedades profilácticas y mágicas.

Amuleto de udjat, Reino Nuevo (26.7.1022 MET)
Amuleto de udjat, Reino Nuevo (26.7.1022 MET)

Muchos de estos amuletos adquirían la forma de algunos de los dioses que más se popularizaron durante el Reino Nuevo, como fueron Bes y Taweret, ambos dioses domésticos relativos a la infancia y a la maternidad como veremos a continuación.

  • Aparición de dioses populares

Es de destacar que durante el Reino Nuevo aparecen nuevas formas de deidades o evoluciones de anteriores dioses (no olvidar nunca la complejidad de la religión egipcia). Para el primer caso tenemos a Meskhenet, una nueva forma divina que fue en origen el ladrillo sobre el que se depositaba al recién nacido.

Pero sin duda, en este periodo destacan dos dioses: Bes y Taweret. No se trata de nuevos dioses, pero si es cierto que a partir del Reino Nuevo su culto se populariza. Ambos dioses se relacionan con el embarazo, nacimiento y protección de los recién nacidos y del hogar en general.

Bes es un dios que suele aparecer representado de frente, con melena leonina, sacando la lengua, con el falo erecto y a veces pieles de león por encima. Esta imagen tiene la intencionalidad de asustar a los malos espíritus que intenten acercarse a su protegido, como puede ser un niño recién nacido o una madre embarazada.

Estatuilla de Bes, Reino Nuevo (00.4.33 MET)
Estatuilla de Bes, Reino Nuevo (00.4.33 MET)

Por su parte, Taweret aparece como un hipopótamo hembra, con patas de león, pechos humanos caídos y una cola de cocodrilo a la espalda. Además aparece con el vientre distendido y con aparentes signos de embarazo. Suele mostrar unos ojos grandes y expresivos y la boca entreabierta, enseñando los dientes y/o la lengua. Pudiera parecer que estamos hablando de algún “monstruo” del I Milenio, pero nuestra diosa ya aparece con la forma completa en amuletos de finales del III Milenio a. C. Era una diosa del hogar y diosa madre, destacando su faceta protectora ante los más débiles, niños y embarazadas, de ahí su aspecto tan hostil como el de Bes.

Amuleto de Taweret en cristal azul (15.43.320 MET)
Amuleto de Taweret en cristal azul (15.43.320 MET)

¿DÓNDE PODEMOS ENCONTRAR ESTAS PRÁCTICAS?

Las llamadas ciudades de los obreros nos ofrecen una gran información sobre estos cultos privados, aunque debemos tener en cuenta que el mundo de los trabajadores debía ser muy distinto al de los campesinos, la amplia mayoría de la población egipcia. Aun así podemos ver restos de religiosidad individual muy interesantes.

En algunas viviendas de la ciudad de Kahun, por ejemplo, una ciudad construida por Sesostris II para los trabajadores de su pirámide en El Lahun, tenemos pequeños altares domésticos en donde se hacían ofrendas alimentarias a los dioses protectores domésticos, destacando Bes.

Por su parte, en la ciudad de Deir el-Medina, que albergaba a los constructores de las tumbas del valle de los Reyes, tenemos papiros, ostraca y estelas con abundante información sobre las costumbres y creencias religiosas y funerarias, además de varias capillas con estelas y mesas para ofrendas dedicadas a los parientes fallecidos.

Este artículo consta de una segunda parte dedicada al culto a los muertos durante el Reino Nuevo, que podrás leer en Explorando Egipto pinchando aquí.

 

BIBLIOGRAFÍA

  • ANDREWS, C., (1994): Amulets of Ancient Egypt, London, British Museum Press
  • ASSMANN, J., (1995): Egyptian solar religión in the New Kingdom. Re, AMun and the crisis of polytheism, London, Kegan Paul International.
  • ASSMANN, J., (1995): Egipto a la luz de una teoría pluralista de la cultura, Akal, Madrid.
  • BAINES, J., LESKO, L. H., SILVERMAN, D. P., (1991): Religion in Ancient Egypt. Gods, myths and personal practice, Ithaca, Cornelll University Press.
  • DAVID, R., (2003): Religión y magia en el Antiguo Egipto, Crítica, Barcelona.
  • GUNN, B., (1916): “The religión of the poor in Ancient Egypt”, en JEA, vol III nº 2-3, pp: 81-94

[1] Frankfor, La religión del Antiguo Egipto, 1998, pp. 153-156.

Si quieres utilizar este texto perteneciente a Papiros Perdidos, no olvides citar de la siguiente forma:

Velasco Pírez, Aroa. Religión en el Reino Nuevo: culto a los dioses. (4 de Marzo de 2017) Papiros Perdidos [Blog] Recuperado de:  https://papirosperdidos.com/2017/03/04/religion-en-el-reino-nuevo-el-culto-a-los-dioses/ [fecha en que hayas accedido a esta entrada]

 

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Escrito por

Licenciada en Historia, especialista en el Antiguo Egipto. Me apasiona el Reino Antiguo, su sociedad y su religión.

4 comentarios sobre “Religión en el Reino Nuevo: el culto a los dioses

  1. Muy completo y muy interesante el artículo.
    Rico en aportes y detalles escritos de una manera atractiva para el lector.

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  2. Se percibe el gran esfuerzo de síntesis que tiene detrás, tanto por la cantidad de bibliografía utilizada como por finalidad conseguida de hacerla facilmente entendible para el lector.

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    1. Tienes toda la razón Manu, pues se trata de un tema amplísimo, con muchos frentes abiertos, y con una gran cantidad de bibliografía detrás en todos los idiomas. Muchas gracias por tus palabras 🙂

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