Cuando Belzoni se encontró a Seti I en la KV17

Hace 200 años, el 16 de octubre de 1817, se descubrió una de las tumbas más maravillosas del Valle de los Reyes, la KV17 perteneciente a Seti I. Su descubridor fue Giovanni Battista Belzoni quien supo reconocer la grandiosidad de su hallazgo.

Belzoni, amado y odiado a partes iguales por egipcios y egiptólogos, es sin duda uno de los personajes más importantes de la Egiptología. Descubrió, redescubrió y saqueó el Valle del Nilo, pero también le otorgó la importancia y el valor que se merecía.

En el presente artículo voy a centrarme en la figura de Belzoni y en su descubrimiento de la KV 17. No debemos olvidar que sus descubrimientos y logros fueron muy numerosos, pero esos serán tratados en otro momento.

BELZONI, EL HOMBRE DE SALT

En una época en la que conseguir la mejor antigüedad (o la más grande) era lo más importante sin importar la pólvora que se gastase en ello, Henry Salt (1780-1827), el Cónsul General Británico (entre otras cosas porque también era naturalista o retratista) fue a Egipto en 1816 con una misión: conseguir antigüedades egipcias para el Museo Británico.

Henry Salt

Dicha misión se vería dificultada por la aparición de su homólogo francés Bernardino Drovetti, teniendo lugar la llamada guerra de los cónsules. Cada uno hacía escaramuzas al otro, intentando conseguir las mejores piezas para sus patrocinadores. Cuando parecía que Salt iba perdiendo, tuvo un golpe de suerte: conoció a Giovanni Battista Belzoni, un ingeniero hidráulico de 2 metros de altura y ex forzudo de un circo.

Bernardino Drovetti

Belzoni nació en Padua el 5 de noviembre de 1778, y estudió en Roma ingeniería hidráulica. Sin embargo acabará en Londres trabajando en un circo, conocido como “El forzudo o el Sansón de Patagonia”, cuyo número estelar era formar una pirámide humana con 12 personas subidas encima. Allí conocerá a Sarah, su mujer y compañera de todos sus viajes, siendo el más importante a Egipto, donde llegará Belzoni con 25 años de edad y una idea en la cabeza:

 

El 19 de mayo de 1815 salimos de Malta y llegamos a Alejandría el 9 de junio; la señora Belzoni, yo y James Curtain, un muchacho que traía conmigo desde Irlanda formábamos el grupo. El principal motivo de mi viaje a Egipto era el proyecto de construir máquinas hidráulicas para irrigar los campos con un sistema mucho más fácil y económico que el que se usaba en ese país (Belzoni I: 29).

Por suerte para nosotros, a Mehmet Alí, el valí de Egipto en aquella época, no le interesó el invento, y Belzoni tuvo que empezar a buscarse la vida.

Fue entonces cuando se produjo el encuentro: conoció al explorador suizo Jean Louis Burckhardt, quien le inculcó el gusto por la egiptología y le presentó a Henry Salt. Durante un tiempo los tres trabajaron para la egiptología inglesa: Salt subvencionaba las excavaciones y Burckhardt y Belzoni localizaban y trasladaban los objetos.

Pronto la relación entre estos personajes dio sus frutos con una cabeza colosal de Ramsés II que Belzoni transportó desde el Ramesseum y que “sólo” le llevó dos semanas. Además, juntos trasladaron la caja del sarcófago de la tumba de Ramsés III en el Valle de los Reyes (pieza que tras muchas vueltas terminó en 1823 en el Museo Fitzwilliam de Cambridge) e incluso desenterraron el templo de Abu Simbel.

Ilustración de Abu Simbel de Belzoni

Poco a poco Belzoni viaja por el valle del Nilo consiguiendo piezas y descubriendo (o redescubriendo) muchos sitios arqueológicos. Y así se fue acercando al Valle de los Reyes con este primer contacto.

Era la época en que comencé a hacer algunas prospecciones en el valle vecino de Beban al Malouk. Había visto todas las tumbas de los reyes. No iba allí a realizar excavaciones, pero mi curiosidad debía ser mayor que la de los que habían estado allí antes, pues me fui a ver cada escondrijo de estos valles (Belzoni I: 213).

Tras este primer contacto y muchos kilómetros a su espalda, Belzoni vuelve por segunda vez al valle. Pero esta vez no solo como un curioso, pues su afán por descubrir tumbas y recuperar objetos iba en aumento.

Retrato de Belzoni por Kruseman 1824 (Soane Museum)

BELZONI EN EL VALLE DE LOS REYES

Belzoni llegó al Valle de los Reyes por segunda vez con intención de excavar. Sabía que encontraría algo:

Por consiguiente, obtuve un firman para los jeques de Gurna a fin de que me proporcionaran veinte hombres, con los que comencé mis operaciones en el valle arriba mencionado. Aquí entré con una idea preconcebida que me pareció bastante presuntuosa cuando recordé que muchos viajeros habían pasado ya por este lugar, y que muchos se habían interesado por la posibilidad de descubrir más tumbas de las ya conocidas, incluso desde los tiempos de Heródoto y Estrabón (Belzoni II: 126).

A finales de 1816 descubre la WV23, la tumba de Ay en el Valle Occidental. Unos meses más tarde descubre la WV25, de ocupante desconocido. Pero Belzoni buscaba algo más jugoso.

Siguió buscando por el valle y encontró la KV19, del príncipe Mentuhirkhosef; también halló la KV21 que contenía dos momias:

de sexo femenino, y su cabello bastante largo, y bien conservado, aunque se separó fácilmente de la cabeza con solo tirar de él un poquito (Belzoni II 133).

Cada vez se acercaba más, y en octubre de 1817 encuentra la ansiada tumba real, en este caso la de Ramsés I, la KV 16, ¡por fin una tumba real!, que contenía un sarcófago de granito decorado y algunos objetos de ajuar:

el techo estaba bien conservado pero no era de los mejores (Belzoni II 140)

Pero el Valle de los Reyes aún tenía una sorpresa guardada para el italiano de Padua inquieto.

Valle de los Reyes en la actualidad

EL DESCUBRIMIENTO DE LA TUMBA

Belzoni había mandado a los hombres a excavar en una ladera que parecía haber servido como desaguadero para las inundaciones casuales pero torrenciales del valle. Y el día 16…

El día 16 reanudé mis excavaciones en el Valle de los Reyes y señalé el afortunado lugar que compensó todas las dificultades que había tenido. Puedo decir que este día fue uno de los mejores de mi vida. No quiero decir que la suerte me haya hecho rico, pues no considero que todos los hombres ricos sean afortunados, pero me dio esa satisfacción, ese extremo placer que la riqueza no puede comprar: el placer de descubrir lo que durante tanto tiempo ha sido perseguido en vano y de presentar al mundo un tesoro nuevo y perfecto de la antigüedad egipcia, que puede considerarse superior a cualquier otro en cuanto  a grandeza, estilo y conservación (Belzoni II: 139).

La noticia viajó por el Nilo muy deprisa, llegando a los oídos de Hamed, el agá de Qena. Aunque la noticia estaba un poco tergiversada:

 

Ordené traer tantas luces como se podía reunir y descendimos a la tumba. Lo que había en las paredes no atrajo su atención lo más mínimo (…) me dijo “Por favor, ¿dónde ha puesto el tesoro?” “¿qué tesoro?” “El tesoro que ha encontrado en este lugar” No pude dejar de sonreír ante su pregunta, lo cual confirmó sus sospechas. Le dije que no habíamos encontrado ningún tesoro allí. A esto se rio y continuó insistiendo en que se lo mostrara. “Me han dicho, y por una persona a la que doy crédito, que ha encontrado en este lugar un gran gallo de oro lleno de diamantes y perlas; debo verlo, ¿dónde está? (Belzoni II: 160).

Plano de la KV17 según Belzoni

Cuando Belzoni abandonó el valle para seguir con sus descubrimientos en otros lugares de Egipto, Henry Salt, ansioso por la misma fama, trabajó con ahincó en busca de más tumbas, pero sin el mismo resultado.

LA KV17 Y BELZONI

Vamos a recorrer la tumba de Seti I de mano de Belzoni, a través de su diario, pero con una perspectiva actualizada.

Plano KV17 (Theban Mapping Project)

La KV17 es, sin duda, una de las tumbas más espectaculares del Valle de los Reyes, y que han abierto recientemente al público, por lo que si podéis visitarla no perdáis la oportunidad. Decorada en su totalidad (137 m de longitud), la tumba presenta un eje rectilíneo en dos partes paralelas.

En primer lugar nos encontramos con la Letanía de Re, con el rey presentándose ante la imagen de Re recibiéndole e invitándole a que participe en el trayecto nocturno del astro solar. Belzoni lo describe así:

Justo a la entrada, en el primer pasaje a mano izquierda, hay dos figuras de tamaño real, una de las cuales parece ser la de un héroe entrando en la tumba. Es recibido por una deidad con cabeza de halcón sobre la cual aparecen el globo y la serpiente (Belzoni II: 151).

A continuación podemos ver escenas del Libro del Amduat y Libro de los Muertos en donde contemplamos el trayecto nocturno de la barca. Aquí Belzoni nos dice quién es el dueño de la tumba, aunque de manera errónea ya que sigue las erróneas interpretaciones de Young y opina que la tumba pertenecía a Psamético, hijo de Necao:

Los nombres se distinguen por estar encerrados en nichos ovalados. En el de Necao hay una figura sentada, masculina por la barba que porta (Belzoni II 152).

Tengo la satisfacción de anunciar al lector que de conformidad con los últimos descubrimientos del señor Young sobre un gran número de jeroglíficos, este encontró los nombres de Necao y Psamético, su hijo, incluidos en los dibujos que tomé de esta tumba. Es la primera vez que se han explicado los jeroglíficos con tal precisión (Belzoni II 154).

A continuación tenemos la sala de los cuatro pilares, en donde se representan escenas del Libro de las Puertas, que cuenta el viaje del difunto a través de varias de ellas, cada una custodiada por una diosa, y en los pilares escenas de adoración. Seguimos avanzando y llegamos a la llamada “la sala de los dibujos” porque:

la pared de este lugar está delineada, preparada para que el escultor inicie su trabajo (Belzoni II 153)

Y efectivamente, la decoración se encuentra en su fase inicial, con las correcciones en rojo del maestro.

La llamada “sala de los dibujos”

Seguimos por la tumba y bajamos por unas escaleras a unos pasillos inferiores, con la ceremonia de apertura de la boca. Este pasillo ha sufrido algunos expolios, como los efectuados por Champollion y Rosellini que extrajeron varias escenas, hoy en el Louvre y en Florencia.

De aquí pasamos a la sala conocida con el nombre de “sala de las bellezas” debido a que:

todas las figuras están realizadas con tal perfección que la parte más pequeña de sus ornamentos puede ser percibida con claridad” (Belzoni II 157).

Se trata de la antecámara a la cámara sepulcral final, y en la que se pueden apreciar relieves muy delicados. Por desgracia, las técnicas invasivas del siglo XIX para copiar o documentar estas bellezas provocaron que se perdiera el cromatismo.

Detalle del Libro de las Puertas

Finalmente llegaríamos a la cámara sepulcral, que deja sin aliento al visitante, y que se encuentra dividida en dos partes. En la primera destaca el Libro de la Vaca Celeste, uno de los libros funerarios más importantes del Reino Nuevo, y que se localiza en una cámara anexa a la derecha.

Book_of_the_Heavenly_Cow_KV17
Libro de la vaca celeste

En los muros de la segunda parte podemos ver distintas partes del Libro del Amduat y del Libro de las Puertas, y todo ello está coronado por la maravillosa bóveda astronómica:

Fue aquí donde depositaron el cuerpo del rey, donde encontré en el centro el bello sarcófago. Está esculpido por dentro y por fuera con pequeñas figuras coloreadas en azul oscuro y, cuando se pone dentro la luz, se hace bastante transparente. El cielo del techo está igualmente pintado de azul con procesiones de figuras y otros grupos relacionados con el zodíaco (Belzoni II 158).

Cámara sepulcral KV17

Efectivamente, el sarcófago antropomorfo de Seti I, decorado con relieves del Libro de las Puertas y el Libro de los Muertos, tallado en un bloque de alabastro, se encontraba allí. Se trata de una pieza única que hoy en día se puede visitar en el Soane Museum.

Belzoni también pudo encontrar diversas estatuas de madera y ushebtis de fayenza. La tumba ya había sido saqueada en la antigüedad.

Sarcófago Seti I en el Soane Museum

EXPOSICIÓN “LA TUMBA EGIPCIA”

Belzoni quería enseñar al mundo su descubrimiento, y por ello, cuando volvió a Londres en 1819 preparó una gran exposición con todos sus hallazgos. Dicha exposición tuvo lugar en la sala egipcia de Picadilly, a partir del 1 de mayo de 1821.

La exposición fue un rotundo éxito: casi 1900 visitantes pudieron disfrutar de ella a cambio de media corona, y The Times se deshizo en elogios hacia tal muestra de arte.

Exposición en Londres de Belzoni

Los visitantes se encontraron con un modelo a escala 1:6 de la tumba de Seti I (KV17), reproducciones a tamaño natural de escenas de algunas cámaras (estas escenas se conseguían mediante el vaciado en yeso de moldes de cera sobre el original, estropeando en parte los relieves originales, y pintándose con los mismos colores, por ello los relieves originales sufrieron). El resto se completó con momias varias, estatuas, vasos, acuarelas suyas, etc.

Además de la exposición, Belzoni publicó sus viajes Narrative of the operations and recent discoveries with the Pyramids, Temples, Tombs and Excavations in Egypt and Nubia, que aparece en 1820, que tuvo tanto éxito que enseguida fue traducido a las lenguas del momento: francés, alemán e italiano.

La muestra estuvo escaso tiempo en cartel, pues Belzoni decidió subastar los objetos expuestos, siendo uno de ellos el gran sarcófago de Seti I, que actualmente se conserva en el Soane Museum, debido a que el museo Británico consideraba que era un poco caro.

En 1823 agotada la idea e inquieto, parte en busca de las fuentes del Níger, pero muere prematuramente por disentería con 45 años.

Tras su muerte, su viuda Sarah, organizó una exposición final sobre el tema en 1825 en el 28 de Leicester Square, Londres “para el sustento de la anciana madre del señor Belzoni y numerosos familiares en Padua”.

BIBLIOGRAFÍA:

  • BELZONI, G. B., (ed 2015): Viajes por Egipto y Nubia I y II, ed. Confluencias, Madrid.
  • PONS, E., (2015): “Belzoni. Las mil caras de un aventurero insaciable”, en ISIMU 18-19, pp. 237-250.
  • REEVES, N., WILKINSON, R. H., (1988): Todo sobre el Valle de los Reyes, Ediciones Destino, Barcelona.
  • ZATTERIN, M., (2001): El gigante del Nilo, ed. Mondadori, Barcelona.

– Páginas web sobre la tumba:

 

Si quieres utilizar este texto perteneciente a Papiros Perdidos, no olvides citar de la siguiente forma:

Velasco Pírez, Aroa. Cuando Belzoni se encontró con Seti I. (16 de Octubre de 2017) Papiros Perdidos [Blog] Recuperado de: https://papirosperdidos.com/2017/10/16/cuando-belzoni-se-encontro-a-seti-i-en-la-kv17/ [fecha en que hayas accedido a esta entrada]

 

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Escrito por

Licenciada en Historia, especialista en el Antiguo Egipto. Me apasiona el Reino Antiguo, su sociedad y su religión.

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