“Faraón. Rey de Egipto”, de CaixaForum

La colección egipcia del British Museum es una de las más completas a nivel mundial. Las adquisiciones producidas a raíz de la expedición de Napoleón al valle del Nilo entre los años 1798 y 1801 dieron pie a una fastuosa colección de objetos que se fue acumulando en los pasillos del incipiente museo.

Las piezas adquiridas por métodos poco convencionales en el siglo XIX dieron paso a excavaciones arqueológicas organizadas por todo Egipto sufragadas por el British Museum, en donde la investigación iba pareja a la adquisición de piezas.

A medida que la concienciación sobre la conservación de las piezas iba calando en la mentalidad, llegamos del siglo XIX al XX, un momento en el que nos encontramos con un museo con clara intención conservadora y de hacer accesibles sus colecciones a todo el mundo. Prueba de ello es la presente exposición que tiene lugar en el CaixaForum de Madrid, fruto de la colaboración entre ambos organismos.

Faraón. Rey de Egipto

Y ¿qué podemos ver en la exposición? Esta muestra, con un título tan singular y a la vez tan directo, reúne una colección singular de piezas procedentes del British Museum en torno a la figura del monarca egipcio. Este monarca, conocido con el nombre de faraón era la cabeza del estado, sin el cual es imposible comprender y entender la cultura del Antiguo Egipto.

Las piezas expuestas nos reflejan una complejidad mucho más acusada que la visión idílica y estática que tenemos sobre la realeza faraónica. Una variedad que resulta indudable si tenemos en cuenta que estamos hablado de unos 3000 años de historia, con su consecuente evolución, desarrollo y anomalías.

A pesar de esa variedad, la realeza, siempre permanente, muestra dos aspectos fundamentales: la áurea divina que la rodea, y las tareas terrenales propias de su gobernación. Estos aspectos se encuentran divididos en varios sectores dentro de la muestra, en los cuales se trabaja la visión del rey.

¿Comenzamos la visita?

Tras una calurosa bienvenida por parte del faraón Montuhotep II o la estatua sedente de Seti II, situada delante del necesario eje cronológico, nos zambullimos en el aspecto religioso del faraón.

Mentuhotep II, XI Dinastía (EA720)

La divinidad o no del faraón sigue siendo objeto de debate (ya hablamos de ello en un programa dedicado a la muestra en El Café de la Lluvia), y no es momento de hablar aquí. Pero si es importante mencionar la relación de los dioses con el faraón, tan estrecha que en ocasiones el rey es un dios. Una de las divinidades más fuertes del Reino Nuevo es Amón-Re, de quien tenemos una estatuilla originaria del templo de Karnak, tratándose de una de las pocas estatuas fabricadas en metales preciosos que se han conservado hasta la actualidad.

Además de su relación con los dioses, el faraón debía mantener la Maat en Egipto, de ahí que su simbolismo como machacador de enemigos que podemos ver en la copia de la paleta de Narmer (la original está en El Cairo) permanezca a lo largo de toda la historia. Otros elementos que permanecerán inalterables a lo largo del tiempo es el cetro heka o el flagelo, representados en las manos del rey en numerosas ocasiones.

Esfinge de Amenenhat IV, XII Dinastía (EA58892)

Otra de las funciones del faraón era la de mantener el culto a los dioses. Y de hecho, sin ir más lejos, el faraón era el sacerdote principal, y en cierta manera, único, aunque delegaba sus funciones en los diferentes sacerdotes de los templos. En estos templos, que eran la residencia de los dioses, tenía lugar la interacción monarca-dios.

En este apartado es de destacar la esfinge del faraón Amenemhat IV, emblema de la realza y que curiosamente apareció en el Líbano, aunque la inscripción que porta hace referencia a la ciudad de Heliópolis, donde quizá originalmente se situaba.

Para terminar este apartado más divino que terrenal, la exposición se centra en las festividades reales, siendo una de las más importantes el Festival Sed (o Heb Sed) que tenía por objeto el rejuvenecimiento del faraón. Un ritual celebrado desde los primeros tiempos, y que aquí se presenta en una pieza muy relevante como es el relieve del faraón Osorkon II en su portal.

Relieve de Osorlon II, XXII Dinastía (EA1105)

Si seguimos caminando entre las piezas de la exposición, nos adentraremos en el aspecto más terrenal de la realeza. Por desgracia, el lugar de residencia del rey, es decir, el palacio, no se ha conservado hasta la actualidad, debido a que su construcción era realizada en adobe, no en piedra como los templos. Sin embargo, si se nos han conservado mejor algunas piezas que nos hablan de las relaciones personales dentro del palacio, como es la estatua de Sennemut con la princesa Neferure, una preciosa pieza realizada en granodiorita que nos muestra a Senenmut, el arquitecto real de la faraón Hatshepsut, con la hija de esta en calidad de tutor.

Recipiente en forma de escriba, XVIII Dinastía (EA24653)

Senenmut era un funcionario real más de todos los que tenían los faraones. Unos funcionarios cuya misión era administrar Egipto de la mejor manera posible. Uno de los mejores valorados era el escriba, ya que tenía acceso a la escritura de los dioses. En la muestra tenemos un curioso recipiente en forma de escriba realizado en cerámica, del cual se desconoce su uso, aunque se piensa que podría haber sido utilizado como tintero.

Otra pieza que hay que destacar es el papiro de Abusir, uno de los pocos papiros del Reino Antiguo que nos han llegado a la actualidad, y que versa sobre la administración de un templo funerario real.

Papiro de Abusir, V Dinastía (EA10735/9)

Es necesario señalar que en este espacio de la exposición nos encontramos con una gran pantalla interactiva de iniciación a los jeroglíficos, especificando los tipos de signos que hay y pudiendo escribir algo en dicha escritura, lo que hará las delicias de los más pequeños y de los curiosos.

Volviendo a las tareas del faraón con Egipto, una de las más importantes, y en ocasiones más enfatizada es la relativa a la guerra y la diplomacia, pues el faraón debía defender y aumentar las fronteras del país, sobre todo en el periodo del Reino Nuevo (que por eso se llama en ocasiones Imperio Nuevo).

Jamba de la tumba de Horemheb, XVIII Dinastía (EA552)

Durante este periodo precisamente, un general accedió al trono real de manera imprevista. Se trata de Horemheb, de quien tenemos una jamba de una puerta de su tumba procedente de Saqqara en donde le vemos adorando al dios Re. Sin duda, una de las mejores piezas de la muestra.

En ocasiones estos contactos con el exterior dieron como resultado migraciones e incluso invasiones que provocaron cambios importantes en Egipto, como pudieron ser faraones extranjeros en el trono, un aspecto que choca a muchos visitantes, pero que en ocasiones dieron lugar a periodos históricos muy pujantes. Estas migraciones e invasiones provocaron cambios importantes en Egipto, y se produjo un intercambio cultural recíproco.

Para finalizar este recorrido, no podíamos terminar de otra manera que con la muerte del faraón. Una muerte que conllevaba todo un ritual con el objetivo del renacimiento del difunto en un más allá. En este ritual tenía lugar la momificación y la conservación del cuerpo del faraón en grandes sarcófagos, como el fragmento que cierra la exposición perteneciente al faraón Ramsés IV.

Fragmento de la tapa de sarcófago de Ramsés IV, XX Dinastía (EA140)

A lo largo de la muestra se distribuyen cartelas con la información básica del bloque, así como algunas curiosidades relativas al mismo. Unos textos que apoyan la visión de las piezas expuestas, que a su vez poseen una pequeño rótulo en donde podemos conocer la fecha o el material de la pieza, y, lo que es más importante, su número de inventario dentro del catálogo del British, en cuya web se pueden buscar fácilmente estas piezas en donde podemos encontrar amplia información, fotografías y bibliografía existente sobre la misma.

La museografía de la muestra se encuadra en un ambiente oscuro, aportando un toque misterioso a las piezas y a la propia figura del faraón, de quien todavía quedan muchas preguntas sin respuesta. Las piezas reunidas aquí son de excepcional calidad, y tenerlas en la capital es un lujo para los amantes de Egipto.

FICHA TÉCNICA

Lugar: CaixaForum de Madrid

Fechas: 17 de octubre 2018 al 20 de enero de 2019

Horario: de lunes a domingo y festivos de 10 a 20 horas.

Precio: 4€ (gratuita para clientes de CaixaBank)

Más información: CaixaForum

 

 

Anuncios

Escrito por

Licenciada en Historia, especialista en el Antiguo Egipto. Me apasiona el Reino Antiguo, su sociedad y su religión.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s